La extensión del copyright de las obras musicales en la UE a 70 años es una burla a los europeos
Hoy lunes 12, el Consejo de Ministros de la Unión Europea ha aprobado sin debate la extensión del copyright de las obras musicales en la UE a 70 años, desde los 50 actuales. Como ocurre habitualmente con las decisiones que se refieren a asuntos de copyright, la decisión se ha tomado aprovechando la distracción que generan problemas mucho más acuciantes, y al final de un proceso plagado de secretismo e irregularidades de todo tipo.
El lobby de las productoras y distribuidoras musicales sólo ha podido forzar esta decisión tras el repentino e inesperado cambio de opinión de unos parlamentarios de Dinamarca. Como de costumbre en este tipo de asuntos, los parlamentarios españoles votaron al dictado de la embajada norteamericana.
Los únicos beneficiarios de esta decisión son quienes la han promovido y, durante casi una década, han presionado por todos los medios al alcance de sus bolsillos a los parlamentarios europeos: las grandes productoras y distribuidoras multinacionales de música. Los perjudicados por la decisión son, por un lado los consumidores europeos, que deberán pagarles este extra a la industria, y por otro los propios músicos y todos los que participan en el proceso de creación de una canción, que se ven abocados a seguir sosteniendo un modelo negocio injusto, y completamente obsoleto.
Cuando estaban a punto de pasar al dominio público las primeras obras de artistas universales como, por ejemplo, los Beatles, las discográficas han decidido ahorrarse el esfuerzo de repensar su negocio, embolsándose el dinero que pretenden sacarles a todos los europeos con esta incomprensible decisión de sus señorías, parapetadas en sus escaños de Bruselas, ajenas a la realidad.
Lo más absurdo de esta medida es que probablemente conseguirá justo lo contrario de lo que pretende. Cuando cualquier usuario de internet puede descargarse gratuitamente la música grabada por los Beatles entre 1962 y 1970 con este archivo no es de esperar que los internautas se queden cruzados de brazos viendo cómo las productoras y distribuidoras multinacionales se dedican a cambiar a su antojo sus leyes y derechos.
El Partido Pirata se opone frontalmente a esta decisión que lesiona los derechos de los ciudadanos de la UE, que desestimula la industria europea de la música, y que sólo servirá para poner vergonzosamente de manifiesto quién legisla de verdad en la Unión Europea.
Extraído del boletín nº 2 del Partido Pirata. Como siempre, las poderosas compañías discográficas consiguen sus objetivos económicos a costa del ciudadano y el bien común. Lo que importa es “la pela”, aunque ellas la llamen Cultura.
El Sistema sigue apestando cada día más.

