Hoy me he encontrado un titular que dice:

Triana. Camino de una leyenda

Lo de “camino” me ha llamado inmediatamente la atención. ¿Camino de ser leyenda? Yo creía que ya lo eran. Y además, una leyenda-leyenda no, un leyendazo de la música del siglo XX. A ver, a ver, que esto me huele mal.

Efectivamente. Al abrir la dirección me encuentro con estas caras:

Triana_falsos_caras

Pero ¿esto qué es? ¿Dónde están Eduardo, Jesús o, por lo menos, Tele ?

No voy a tener más remedio que leerlo todo, a ver si así me entero.

Veamos. Viernes, 14, un diario de Jaén, en noticias culturales, escribe Diana Sánchez… Mmmm…

Acabáramos. Resulta que es un grupo que tiene el mismo nombre que Triana. Que sí, que sí, que lo dice el artículo…

Desde el año 2002, los integrantes de Triana son seis nuevas caras…

O sea, que el invento es de 2002. Vale. Pero ¿por qué utilizan el nombre de Triana? Voy a ver qué encuentro por ahí.

El fallecimiento de Jesús de La Rosa fue en el 83, y hasta el año 2002, pasan 20 años. Me he puesto a rebusca porque 20 años son muchos años y me he encontrado con estas interesantes cosas:

Existe un testamento, una declaración de intenciones que hizo Jesús tres días antes de morir, delante de un amigo que tenía un teatro en Madrid, María del Mar Ordóñez y mía. No sé porqué se vino a mi casa y me dice que ocurre algo, que si alguno falta, Triana no se pone otra vez en funcionamiento, el grupo desaparece inmediatamente. Me pregunta que qué opino, que le diera un beso y que firmara el trato. Yo acepto su historia, este pacto de honor entre caballeros, abrazo y beso.

Tele no estaba presente, él nunca estaba en los momentos más difíciles de nuestra carrera, siempre ocurría algo, se enteraba por terceros o por nosotros cuando ya habían ocurrido los acontecimientos…

Eduardo en “Triana, la historia” de Luis Clemente

Vaya. Por lo pronto ya me he enterado que, al menos dos de los tres miembros, tenía una intención muy clara. Por decisión propia, la suerte Triana está atada a ellos mismos.

Sin embargo, eso no va a ser así. Aun quedaba otro miembro:

Todo fue a raíz de un encuentro con el cantante de Arrajatabla, Juan Reina. Me comentó que tenía ganas de cantar temas de Triana. A partir de ahí, contactamos con músicos y, entre todos, me empujaron a emprender este nuevo proyecto. Yo llevaba cuatro años componiendo temas, pero para grabarlos, no para cantarlos en directo.

Tele en “Triana, la historia” de Luis Clemente

Así que el 2 de Septiembre de 1994, Tele, un grupo de músicos ajenos al grupo y el nombre de Triana, suben a un escenario, empujados, eso sí:

Ahora… vuelve. Por dinero.

Página 167, “Triana, la historia” de Luis Clemente

Incluso hicieron una aparición en televisión:

…en el cutre programa de variedades “Como en Casa”, de Canal Sur, haciendo el tema “Campanas al viento” por supuesto en playback.

Página 168, “Triana, la historia” de Luis Clemente

Y Tele hasta pudo editar un disco, “El jardín eléctrico”, aunque solo dos temas podían estar firmadas por Triana, “Rock de la calle Feria” y “Ser feliz”. El resto son composiciones suyas:

Durante todos estos años he estado muchas veces en Inglaterra y en Estados Unidos absorbiendo todo lo que llegaba a mis oídos. Este nuevo trabajo es el resultado de mi experiencia en una reserva india, donde fui invitado a un bautizo.

Tele en “Triana, la historia” de Luis Clemente

Eso explica que en los créditos del último tema ponga que fue grabado en directo por Tele en un bautizo indio en una reserva de Massachussets. Ya me voy enterando.

Paralelamente, la discográfica no pierde oportunidad y sigue editando recopilación tras recopilación. Una de 5 LPs y tres más de dos LPs cada una… y con la llegada del CD, de nuevo todas su reediciones, recopilaciones y demás. Hasta que “Una historia” consigue hacer bingo y venden más de 100.000 ejemplares. Esto nos devuelve a nuestra historia, porque con motivo de esa productiva venta, se graba un especial de televisión donde la SGAE hace entrega a Eduardo R. Rodway del doble disco de oro y donde hace este comentario:

Continuar Triana sin Jesús es una cosa imposible. Era la base, en un trípode si se va una pata se derrumba.

Eduardo en “Triana, la historia” de Luis Clemente

Y al que le contestaron:

No señor. Se rompió la pata fundamental, el asiento… Si se hubiera roto otra pata, no pasa nada. Pero la pata que se rompió era de una calidad insustituible… Ponle Triana 2 o llámalo de otra manera, pero volver a ponerle Triana es mucha responsabilidad, Triana es irrepetible.

Manuel de la Rosa en “Triana, la historia” de Luis Clemente

Pero claro, si la cosa puede ir a peor, seguro que irá. Y así ocurrió. Juan José Palacios, alias Tele, fallece desgraciadamente en Julio de 2002. Durante estos años, desde la muerte de Jesús para acá, no ha estado quieto. Compuso una serie de canciones que dieron para poner un disco en la calle y dejar algunas en el baúl; también se montó su propio grupo, lo llamó Triana y se puso a dar bolos en donde lo quisieron contratar. De hecho, yo tengo una anécdota al respecto. Una noche de verano que yo regresaba con mi familia y un grupo de amigos de unas vacaciones en Portugal , paramos a tomar algo en una área de servicio de la autovía, en Alcalá de los Gazules. Era una hora muy avanzada y casi estábamos nosotros solos. Al rato entraron un grupo de personas vestidas todo de negro, entre los que reconocí a Tele. Mi primera intención fue levantarme y darle un abrazo, pero en ese momento alguien dijo algo como ¡Fíjate, ha montado un grupo y lo llama Triana! Me quedé cortado y sentí entre pena y vergüenza, no sabría decir qué exactamente. Pero el caso es que ya no me levanté; permanecí sentado hasta que nos fuimos. Nunca fui a verlo ni compré ninguno de sus discos. Ahora, a la vista de lo que ha pasado después, estoy un poco arrepentido, Tele era un buen tipo, pero lo hecho, hecho está.

Volvamos. A su muerte, la viuda de Tele, ni corta ni perezosa, y con la ayuda de algún que otro personaje, decide lanzarse a la aventura, montada sobre el nombre del grupo de Jesús, Tele y Eduardo. Mientras Tele vivió, los seguidores se lo disculpamos, por respeto a él y por respeto al grupo, ahora la cosa es distinta. Nuestra deuda de cariño y respeto es con Triana, a estos nuevos personajes no les debemos nada.

Entonces… ¿a qué debe ese uso del nombre? Pues a una razón muy sencilla. Se debe a que, según aducen algunos, la viuda de Tele es la dueña legal de la marca y estas personas se acogen a esto para formar un grupo llamado Triana. Ya está, así de sencillo:

Mira, el nombre de Triana fue registrado por el ‘Tele’, era de él y al morir se queda la viuda con los derechos.

http://www.inzona.es/triana-ha-vuelto-%C2%BFhomenaje-o-suplantacion.html

Pero claro, la vida no es tan sencilla, porque una cosa legal no tiene obligatoriamente que ser justa, ni ética. Y esta no lo es. Y si no que se lo pregunte al propio Eduardo R. Rodway:

Sr. Director:
Con el agradecimiento anticipado por la publicación en su diario de esta aclaración sobre la aparición de otro falso disco de Triana.
Manifiesto.
Yo Eduardo Rodríguez Rodway único miembro vivo del grupo Triana y co-fundador del mismo ante el engaño, estafa y el aprovechamiento del legado cultural y moral por mercaderes del todo vale, músicos mercenarios, cantantes caricatos, maletas de viudas, representante mercachifle que manchan, utilizan, y equivocan el buen nombre del grupo a nuestros fans y al público general solamente por el puto dinero, declaro que:
¿Dónde queda la Dignidad?
¿El Respeto por la obra hecha? ¿Por los ausentes? ¿Por mí?
Vampiros de toda la energía que hemos derramado en el pasado. ¿Por qué no dejáis tranquila a Triana?
Triana no merece traidores.
¿Quién es una viuda para hacer obra en nuestro nombre?
¿Quién es un representante ladino para manipular todo y confundir?
¿Cómo tienen la poca vergüenza de utilizar el mismo logo que tampoco es suyo?…
Aquí no hay ningún tributo de homenaje, sólo utilización mercantil y zafia.
Ellos no quieren saber que Triana ha costado “Sangre, Sudor y Lágrimas”, muchas lágrimas.
Desde aquí me siento engañado, triste y afligido
Tantas segundas partes ya está bien!!!!

Eduardo Rodríguez Rodway.

Este manifiesto apareció en los principales medios musicales (yo lo pillado en Efe Eme) y creo que lo deja bien claro: utilización mercantil y zafia.

Claro que no todos están de acuerdo. Y si no que se lo pregunten al que hace la voz de ese grupo, según viene en un par de artículos que estoy leyendo:

“Es mucha responsabilidad, pero la llevamos bien…

…sobre todo sin perder la fórmula y el sonido de Triana”

¿Responsabilidad? De qué. Ellos han cogido un nombre, una historia, una música ya hecha y derecha, en lo más alto posible, patrimonio cultural andaluz por más señas, y se han embarcado en un proyecto comercial. Si fallan, si la arrastran por el fango, si la destrozan ¿a quién pediremos cuentas? ¿A la dueña de la marca? ¿al chico de los recados? Ellos no arriesgan nada, juegan a caballo ganador.

Y lo de perder la fórmula… Como pierdan el papelito de la fórmula magistral… me temo que habrá unos cuantos parados más. Seguro.

“Si quieres vivir de esto hay que tener una constancia todos los días, ya que no puedes esperar a que te venga la inspiración mientras ves la tele o juegas a la Play”

El consejo de un gran maestro no es precisamente. Ya sabes, si quieres un sueldecito… “método machaca”, nada de tele o de play. Parece que quiere decir que la grandeza la pusieron ya otros, y ellos solo aspiran a vivir de esto.

“Hay quienes no saben que esas canciones son de Jesús, El Tele y Eduardo”

Esto último no merece ni siquiera un comentario.

Siempre se ha dicho que la necesidad es mala, y en Andalucía ha habido siempre mucha necesidad. Por eso no es extraño que pasen estas cosas, que se piense siempre en el propio bolsillo antes que en otros valores, sobre todo si son valores culturales de cierto nivel.

Por eso, haciendo un gran esfuerzo, se puede llegar a comprender que un grupo musical se alíe con gente que tiene la vista puesta lejos de esos valores culturales, con la idea de aprovecharse de un status ya establecido dentro de la cultura musical andaluza, antes de hacerse su propio camino.

Pero que se comprenda, no quiere decir que se acepte. El uso del nombre Triana por una banda totalmente ajena al proyecto original me parece, cuanto menos, una tomadura de pelo, un engaño. Por mucha legalidad que se le busque, jamás encontrará el respaldo ético que se necesita para llamarse Triana (el subrayado de lo que viene a continuación es mío):

Entonces, claro, cuando hicimos ese concierto y él murió [se refiere a Tele], nosotros dijimos que ya qué íbamos a hacer; en ese momento fue cuando la viuda habló con nosotros y nos dijo que ella tenía los derechos, nos enseñó el documento correspondiente y nos autorizaba a seguir trabajando con el nombre.

Vamos, esta muy claro que tuvo una motivación sentimental y de homenaje y apoyo al proyecto de Jesús de la Rosa, Eduardo R. Rodway y José Luis Palacios “Tele”. Seguro.

Y respondiendo al periodista en relación a las acusaciones que vierte [Eduardo] contra ellos, la falta de dignidad, le pregunta cómo les explicaría a los fans de toda la vida de Triana que ellos son los que van a seguir el legado del grupo:

Pues muy fácil, mira, nosotros decimos a la gente que llevamos 15 años tocando con el ‘Tele’, dos discos grabados bajo el nombre de Triana, que eran ‘Un jardín eléctrico’ (1997) y ‘En libertad’ (1999)…

No tan fácil. Si tocar con Tele es un mérito, me viene a la memoria que el proyecto de Tele de usar el nombre de Triana tuvo una justificación claramente económica, así que no veo el mérito por ningún lado:

…como al parecer Tele tiene derecho legal a usar el nombre, parece lógico que, medio arruinado y con más de cincuenta años, decida beneficiarse del mito que ayudó a crear.

http://www.geocities.com/maler.geo/Biografia.htm

Y en cuanto a los dos discos, el primero es un proyecto personal de Tele, y el segundo son cuatro canciones del primero a las que se les ha añadido 5 más, también de Tele. Así que tampoco veo nada de mérito en esto:

En Libertad” (J.J. Rock, 1998), segunda entrega de los Triana “de Tele”, añade muy poquito a lo que ya habíamos escuchado en “Un Jardín Eléctrico” (J.J. Rock, 1997). En concreto, sólo cinco canciones nuevas. En un disco de nueve temas. Las cuatro canciones restantes pertenecen al disco anterior, y aquí están trasvasadas tal cual. Para qué molestarse en hacer versiones nuevas, oiga. Pero entonces, ¿es este disco algo así como una edición mejorada de “Un Jardín Eléctrico”? ¿No hubiese sido preferible sacar un EP con las canciones nuevas? En fin, historias para no dormir.

Entre las nuevas canciones, destaca especialmente “Ten confianza”, con un convincente Juan Reina. Las demás no son nada del otro mundo.

Éste es un disco que, como tal, se nos antoja totalmente prescindible. Está claro que no es más que una burda excusa para hacer caja.

http://lafonoteca.net/discos/en-libertad

Así que ¿este es el historial que justifica querer pasar por Triana?

De pena. Se equivocan quienes piensan que Triana es solamente un nombre y que el que tiene su posesión legal, tiene su ser. Nada más lejos de la realidad. Y si no… al tiempo.

Podemos engañar a todos durante un tiempo. También podemos engañar a unos pocos todo el tiempo. Pero… engañar a todos, todo el tiempo… ¡Imposible!

Este dicho, aunque no es mío, claro, lo firmo yo porque viene al pelo para el tema que nos trae.

El tema del business es complicado, y más aun si es rentable. Y este lo debe ser, por el empeño que algunos ponen en permanecer en él.

Claro que el público tiene siempre la última palabra. Y en este tema, la solución nos la dan desde dentro:

…si no les gusta, pues nada, que nos tiren tomates o nos tiren lo que quieran. Y a mí todavía no me han tirado nada. En el momento que yo vea a un público que me grita, me chilla o me abuchea ten por seguro que me bajo del escenario y ya no toco más como Triana.

Yo no pagaría un céntimo por ver actuar a estos Triana-de-nombre. De hecho, dejaría de ver hasta a mis preferidos Smash o Imán si actúan junto a ellos, como ya ha ocurrido con el Extremúsica. Pero pagaría sin pensármelo por ver esa última actuación.

Y con esto no quiero decir que dudo de la calidad de algunos de los músicos que se suben al escenario tras el nombre de Triana. Algunos tienen un historial. Lo que hace que aun me resulte más incongruente ese empeño en no ser ellos mismos, en tener su propio camino, en hacerse su lugar propio en el Rock Andaluz. Otra cosa sería si fueran los verdaderos continuadores del legado Triana, del sonido Triana, no pretender ser una copia.

Yo solo estoy seguro de una cosa. De seguir la cosa como va, vosotros jamás encenderéis la vela.

(Que estas líneas sirvan como homenaje a los 36 años de grabación de “El Patio”, el primer disco de Triana)