Tu apodo es el hexágono, un epíteto
que no se apartará de ti
ni siquiera después de que te deje la vida:
pederasta, puto, adúltero,
cabrón, cornudo y ladrón .

Ibn Zaydūn, a pesar de sus virtudes,
maldice de mí injustamente y no tengo culpa alguna;
me mira de reojo, cuando me acerco a él,
como si fuese a castrar a su ‘Alī.

A pesar de sus méritos, Ibn Zaydūn ama
las vergas que se guardan en los calzones;
si hubiera visto falos en las palmeras,
se habría convertido en pájaro carpintero.

Cuando caiga la tarde, espera mi visita
pues veo que la noche es quien mejor encubre los secretos;
Siento un amor por ti que si los astros lo sintiesen
no brillaría el sol
ni la luna saldría, y las estrellas no emprenderían su viaje nocturno.
Tras la separación ¿habrá medio de unirnos?
¡Ay! Los amantes todos de sus penas se quejan.
paso las horas de la cita en el invierno
sobre las ascuas ardientes del deseo,
y como no, si estamos separados.
¡Qué pronto me ha traído mi destino
lo que temía! Más las noches pasan
y la separación no se termina,
ni la paciencia me libera
de los grilletes de la añoranza.

Si alguien me dijera que esos dos poemas han salido de las mismas manos, me costaría trabajo creerle. Si además me dijera que iban dirigidos a la misma persona, me apostaría un dedo de la mano en su contra. Lo malo sería que lo hubiera perdido sin remedio.

Claro que eso me estaría bien empleado por ser tan paleto y no conocer a una persona tan sobresaliente en su época como fue Wallada bint al-Mustakfi (ولادة بنت المستكفي o Ualada hija de Mostacfi, La que alumbra), una cordobesa que vivió entre los años 1011 y 1091 de nuestra era, de cuya madre, una esclava persa, heredó una perturbadora belleza.

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Su padre, un biznieto del gran Abd-ar-Rahman III, subió al trono de Al-Andalus a base de puñaladas y a puñaladas fue bajado de él un par de años más tarde, llenando así un capítulo más de la guerra civil por el trono andaluz.

El vencedor, de origen bereber-magrebí, se proclamó nuevo Califa de Al-Andalus y ocupó el trono cordobés, haciéndose cargo del harén real, entre cuyos miembros estaba la madre y la propia Wallada, a quién otorgó tratamiento real como última princesa Omeya. Sin embargo, nada hay gratis en esta vida, y el nuevo soberano espera algo a cambio de Wallada, quién se niega y resiste a lo largo de años, lo que hace caer en desgracia tanto a ella como a su familia.

Esta situación se alarga hasta que en 1023 el trono es ocupado por un nuevo personaje, Abd-ar-Rahman V, quien enterado de la situación de Wallada y admirando de su coraje, la nombra consejera de su gobierno, comenzando así su época dorada.

Eso dejó a una joven Wallada sola en esta vida, aunque bien pertrechada en cuanto a fondos económicos, lo que le permitió abrir un palacio en Córdoba con un salón literario donde instruía a las hijas de familias bien y a esclavas en "la poesía, el canto y las artes del amor", que tal y como está la vida hoy, no quiero ni pensar en lo que eso puede significar.

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Así que no tardó mucho Wallada en convertirse en la mujer más culta, famosa y escandalosa de toda Córdoba. El velo, que tan de moda sigue hoy en día , no iba con esta mujer, que paseaba públicamente a cara descubierta, lo cual dice mucho en su favor. E incluso importó de la capital del imperio, Bagdad, la moda de bordar versos en la ropa (algo así como los grafitis de las camisetas de hoy), colocando en la suya unos que decían "Juro por Dios que soy digna de alteza y nobleza / voy encaminada jactando, muy altiva mi cabeza" a la derecha, y en el izquierdo "Permito a mis amantes que toquen mi mejilla hecha liza, / y acepto los besos de quien desee probar mi belleza", lo cual también dice mucho de su forma de ser.

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El hecho de ser una mujer que salía del modelo de su época, marcó la relación amorosa mantenida desde  su juventud con el poeta Ibn Zaydún, con el que se veía obligada a mantener esa relación en secreto debido a que la ascendencia Omeya de ambos, los hacían peligrosos a los ojos de los gobernantes beréberes. De aquí saldrían casi todos los poemas de los pocos que se conservan de esta mujer, entre los que se encuentran los dos de la cabecera de este artículo, el primero de los cuales está motivado por la ruptura con Ibn Zaydún al parecer por interponerse entre ambos una esclava de la poetisa, aunque esto no está muy claro. Lo cierto es que Wallada llevó a cabo una venganza personal sobre Ibn Zaydún, moviendo hilos ante el hombre fuerte entonces en Córdoba, el visir Ben Abdú, quién privó de los bienes y de la libertad al poeta, el cual, una vez recobrada la libertad, terminó sus días en la corte sevillana, a la sombra del padre del futuro rey-poeta Al-Mutamid.

Al final de su vida, Wallada fue una mujer arruinada y casi olvidada, que recorrió los reinos de taifa apoyada en su talento (y puede que en otra cosa), aunque al final regresó al palacio de Ben Abdú, al que sobrevivió, y donde acabó sus días un 2 de marzo de 1091, con ochenta años de edad.

Sus detractores, aun reconociendo su valía literaria, no dejan de recordar que fue una mujer incómoda, acostumbrada a romper los convencionalismos sociales, simplificando su situación a lo típico dentro del mundo musulmán: sólo se puede ser así si se es viuda rica o prostituta. Para una mujer sólo hay libertad sin marido o sin honor. Así que ya ves.

Sin embargo, viéndola desde una Andalucía del siglo XXI, Wallada fue una mujer excepcional para su época. Tenía un alto nivel cultural y en su entorno se movía el mundillo literario cordobés de entonces. Dado su linaje y su posición en la corte, gozó de la máxima libertad y de una gran independencia económica y personal. Se puede decir que fue una mujer que rompió todas las normas, escapándose del clisé de mujer musulmana típica y representando el de la mujer andalusí islámica, que presumía de gozar de unas privilegios y libertad alejados de aquella (sin caer en los topicazos, naturalmente).

Pero volviendo a nuestra época y al tema que nos une, hay que decir que Wallada también ha tenido su reconocimiento de nuestra música popular.

Una cosa que he encontrado ha sido ésta de Saurom que no esta nada mal:

Se trata del primer single del nuevo disco de este grupo que lleva por título "Once romances desde Al-Andalus". Puedes tener más información en la web oficial del grupo http://www.saurom.com/ .

Pero lo que más me llamó la atención fue este otro trabajo:

Se anuncia como lo que el primer musical de Rock Sinfónico Andaluz. Lleva por título "Wallada, el sueño de un poeta cordobés" y fue estrenada el 15 de julio de 2004, dentro de los actos del Festival de Guitarra de Córdoba de ese año, para festejar los 1000 años del nacimiento del poeta Ibn Zaydún. En la obra se integran el Rock Sinfónico Andaluz con la danza clásica y el flamenco y se acompaña de una escenografía móvil apoyada en la imagen grabada.

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La música fue responsabilidad de dos autores: Miguel Galán y Randy López, dos viejos conocidos de este blog, miembros ambos de Medina Azahara y El Origen (Randy también ha pasado por Mezquita).

La letra se debe a José Mª de la Quintana, según un guión de Javier García Pelayo, manager de Miguel Galán.

La coreografía está encabezada por Aida Gómez e Igor Yebra, en cuanto a la parte clásica, y por Paco Mora en cuanto a la parte flamenca.

Para la representación en vivo de la obra se ha creado la banda Ku’rrtuba, en la que además de los nombrados Miguel Galán y Randy López, participan los músicos Jose Luis Juárez,  Alberto Lucena,  Javier Consuegra,  Sonia Varo y  Luis Castillo entre otros. Sobre la banda cae la responsabilidad de ser la primera en atreverse a representar en directo una obra de ese calibre.

El vídeo de arriba es sólo un reportaje. Si quieres saber más, puedes visitar la página web de Wallada.

Con información obtenida de Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Wallada), Web Islam (http://www.webislam.com/?idt=9693), Mujeres Andaluzas (http://www.andalucia.cc/viva/mujer/mujerw.html) y la web oficial del musical Wallada (http://www.wallada.es/).